El Tribunal Supremo flexibiliza la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus”

Así lo demuestra la letrada Barbara de Rivera Medina, en un artículo que en breve publicará la conocida revista Economist &Jurist, por cuya gentileza  adelantamos el siguiente extracto:

Nuestro Tribunal Supremo ha flexibilizado en gran medida la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus” y ha pasado de considerar que la misma sólo podía ser aplicada excepcionalmente a entender que la figura está normalizada y es plenamente aplicable en virtud del principio de la buena fe y el principio de conmutatividad (equilibrio entre las prestaciones).

Para que una acción basada en esta cláusula prosperara, se debería acreditar:

1.- La existencia de una alteración significativa que afecte a la base del negocio (la crisis económica puede tener dichos efectos, pero hay que acreditarlos, debiéndose incidir en el mercado concreto en el que opera la parte que invoque la cláusula y su situación específica en el momento de formalización del contrato y después de la alteración significativa).

2.- Una excesiva onerosidad para una de las partes que supone una ruptura en la relación de equivalencia de las prestaciones (pérdidas continuas de una de las partes o falta de obtención de beneficio alguno).

3.- La alteración significativa no era un riesgo inherente al contrato ni fue asumido por la parte que invoque la cláusula.

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